Fernando Clemente, Letrado del Tribunal de Cuentas que ha venido denunciando irregularidades en la institución,  ha presentado una querella ante la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo contra Javier Medina, presidente de la Sección de Enjuiciamiento y “número 2” de la institución, por la comisión de un supuesto delito de prevaricación administrativa.

El funcionario lo considera responsable de todo un procedimiento administrativo desviado y arbitrario para beneficiar a su hermano, Enrique Medina.

Hasta ahora, cuatro sentencias y dos autos de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo le han dado la razón a Clemente, con lo que se ha impedido que Medina colocara a su hermano en una plaza de subdirector, excelentemente remunerada; un ejemplo del nepotismo que habita en esa institución.

En el proceso para lograrlo se dieron todo tipo de irregularidades. Se convocó una plaza:

«…De los 16 solicitantes, tres ya estaban destinados en el organismo. Solo había una auditora del Tribunal de Cuentas entre esos tres y solo ella podía acreditar experiencia en un puesto similar porque estaba destinada en la Presidencia, como recogían las bases. Y también acreditaba ella en su currículo el dominio de ambos idiomas.

Justo al presentar ella la solicitud, la Presidencia del Tribunal de Cuentas, el 4 de abril de 2013, modificó la convocatoria y quitó el requisito de tener que conocer los citados idiomas. Y, además, excluyó de la convocatoria a los integrantes de los Cuerpos Superiores de Auditores y Letrados del Tribunal de Cuentas, al que pertenecía la citada aspirante.

Tras estos descartes, solo Enrique Medina cumplía los requisitos.

Clemente llevó tales irregularidades al Tribunal Supremo, que una y otra vez le ha dado la razón ante los distintos incidentes que han ido demorando el proceso hasta este último auto mencionado.

Después de la corrección de errores citada, que no era tal como luego sentenció el Tribunal Supremo, a la vista del recurso del letrado del dejaron sin efecto dicha convocatoria .,

También recurrió que se dejara sin efecto dicha convocatoria y el pleno del tribunal de cuentas aceptó su recurso, para luego dejar desierta la plaza, hecho que también fue recurrido por el letrado.

Más adelante modificaron la plantilla del tribunal y crearon un puesto a la medida del hermano del consejero donde evidentemente no exigían nada más que unos requisitos muy genéricos y nada de inglés y francés, ni auditoría.

Después de modificada la plantilla convocaron la plaza a medida, convocatoria que fue recurrida por el letrado dictándose sentencia estimatoria por el Tribunal Supremo y más adelante le otorgaron dicha plaza al hermano del consejero…»

¿Qué ha recibido Fernando Clemente en contraprestación a su denuncia de una irregularidad?  Represalias.

Después de 25 años de servicio en la Sección de Enjuiciamiento, el Tribunal de Cuentas le ha abierto un expediente disciplinario y le ha sancionado, cesado y trasladado de forma forzosa de su puesto de trabajo en el edificio principal, situado en el 100 de la calle Ortega y Gasset de Madrid, a un edificio secundario, en la calle Padre Damián, donde se encuentra la Sección de Fiscalización; en la jerga interna de los funcionarios se le conoce como “las colonias”.

Todo parece indicar que nos podríamos estar enfrentando a nuevo caso de tortura o malos tratos, tal y como define la tortura el derecho internacional.

 

https://confilegal.com/20180720-el-funcionario-del-tribunal-de-cuentas-que-denuncio-irregularidades-se-querella-contra-javier-medina/

 

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