La niña sufrió acoso en su instituto. El acoso fue conocido, consentido y promovido por todo aquel que entró en escena, niños, padres, profesores, director del centro, inspector, etc….

Así lo atestigua el expediente administrativo del Instituto de Marbella donde ocurrió. Lo dicen todos los informes médicos y periciales, e incluso, la acosadora (oficial) lo confiesa.

Curiosamente no hay un sólo juez que se lo reconozca. Todo parece indicar que una vez más, nos enfrentamos a la constatación de lo que podría entenderse como tortura, tal y como está tipificada a través del Derecho Internacional.

¿Qué dice la madre?: «Empiezan con reuniones informativas para que, según ellos, yo sea consciente del estado de mi hija, como si no lo supiera y lo acabaran de detectar e hicieran su trabajo, obviando por supuesto haber sido ellos los responsables de haberla llevado ahí.

En esas reuniones empezaron a echarnos la culpa a nosotras, mi hija inventaba, no era para tanto y yo lo saco todo de quicio, etc. porque sabemos cómo es la otra niña, pero no podemos acusarla de acosadora, sería demasiado.

Al final accedes a que las cosas sean a su manera, no te queda otra, porque no terminas de creer lo que está pasando, y, porque me amenazan también con quitarme el trabajo. En aquel momento yo llevaba la cafetería del instituto, aunque a final de ese curso me la quitaron igualmente.»

Denunciaron ante un Juzgado de Instrucción:

Que tenemos constancia de que en el procedimiento (…) que se encuentra abierto en el Juzgado de Menores Nº1 de Málaga a raíz de una denuncia previa de (…) se han introducido diversos documentos en la instrucción susceptibles de falsedad documental, así como delito de prevaricación por funcionario público.

Nada ocurrió. Absolutamente nada.

La madre termina diciendo: La impunidad premia al delito, induce a su repetición y le hace propaganda. Estimula al delincuente y contagia su ejemplo.

Pero este es sólo un caso… hay muchos más. En este otro caso se ve que la manera de actuar fue similar:

En este sentido, es muy clarificador este artículo que se acompaña, escrito por la Catedrática de Psicología de la Educación, Doña Maria José Díaz-Aguado. En él profundiza en las raíces y consecuencias del acoso a niños en edad escolar.

Estos casos de acoso, son casos claros de malos tratos, tratos degradantes y humillantes que en muchos casos llevan la «protección» del centro escolar al maltratador. Todo con tal de que su «imagen» no vaya a quedar «manchada» ante los diferentes Organismos de quienes puedan ser dependientes.

NO ES ACOSO ESCOLAR, ES CORRUPCIÓN.

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